Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Yo sé de todo eso más que mi tÃa. Ya veréis cómo Luisito hace, al fin, alguna tonterÃa por debilidad.
—¿Qué tonterÃa crees tú que puede hacer?
—¡Qué sé yo! Casarse con una modelo o con una corista…
—Tú preferirÃas que se casara contigo.
—No, chica, no; no es mi tipo.
Luis Ochoa se fue a ParÃs cuatro o cinco años después de terminada la guerra. HabÃa dinero en Francia y parecÃa que se salÃa con facilidad de la ruina producida por la conflagración europea.
Ochoa se dedicó a la vida elegante y mundana. Se fue a vivir a un hotel próximo a la plaza de Vendôme y tuvo pronto muchos conocimientos. Hablaba bien el francés, vestÃa con elegancia, era generoso y simpático.
Entró con facilidad en cÃrculos aristocráticos; conoció a millonarios, duquesas, cómicos, artistas, y fue de los iniciados, de los que se convida a una reunión clásica parisiense, en la que habla Paul Valéry y se celebra en un local pequeño, en una librerÃa de viejo o en un taller de pintor ignorado, que al dÃa siguiente ha de ser célebre, a juzgar por el pronóstico de los augures del culto estético.