Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval El mayordomo le dio detalles del matrimonio Cardigan. Hacía seis años que se habían casado. Ella era hija de un baronet que tenía un castillo en Cornualles. De soltera, muy arrogante, muy atractiva y muy coqueta, se distinguía por su originalidad. Él, segundo hijo de un lord, había tomado parte en la Gran Guerra al final de esta, y después decidió marcharse a la India. Al morirse su hermano mayor heredó los títulos de la familia.
Tras de la conversación sobre los Cardigan, John Max preguntó a Recalde:
—¿Quiere usted que vayamos aquí cerca a tomar una cerveza?
—Con mucho gusto. Vamos.
Entraron en una taberna de la plaza de Soho y se sentaron. John Max tenía deseo de hablar. Había viajado por todo el mundo y vivido mucho tiempo en países hispanoamericanos. Sabía el francés, el alemán, el español y algo de ruso. Era un hombre que tenía bastante para vivir; tanto que años antes se había retirado del oficio; pero en el retiro se aburría, y cuando le propusieron volver a trabajar en casa del difunto lord Cardigan, aceptó.
Max contaba muchas anécdotas cómicas de los distintos países en donde había estado en América y se burlaba de brasileños y de portugueses.