Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Una vez —contó— estaba yo en una ciudad del Brasil en un restaurante; pedà la carta, que era bastante larga, y me chocó en la lista ver que decÃa primero: «Bistec, 0,80», y después más abajo: «Bistec, 1,20.» Llamé al mozo, que era un joven gallego, y le pregunté, haciéndome el cándido: «¿Qué diferencia hay entre este bistec de 0,80 y este otro de 1,20?» «Hay una diferencia de cuarenta centavos, señor», contestó el mozo sonriendo. «SÃ, ya lo veo; ¿es que la carne del uno es mejor o más blanda que la del otro?» «No, no, señor; pero la casa, para los bistecs de 1,20, da un cuchillo mejor y más afilado.»
Recalde pensó que iba a tener que escuchar algunas anécdotas semejantes de cocina.
Después el mayordomo la tomó con el marqués de Soveral, portugués, amigo del rey Eduardo, a quien habÃa servido.
John Max dijo con ironÃa que cuando veÃa alguno con un aire muy londinense, con monóculo y polainas blancas decÃa: «Debe de ser algún portugués.»
El marqués de Soveral, sin duda, era de estos.