Locuras de Carnaval

Locuras de Carnaval

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una noche, en el casino, dio a los amigos una larga conferencia sobre los procedimientos de envenenar en la antigüedad. Habló del Agua Tofana y del veneno de los Borgias, que empleó, según la tradición, Alejandro VI con unos cardenales en Roma. Habló luego de los métodos de Catalina de Médicis. El libro con las hojas envenenadas, que no podía tener mucha eficacia más que en el hombre que tuviera la fea costumbre de mojar el dedo en saliva para pasar las páginas. También se refirió al cuchillo con la hoja envenenada por un lado y por otro no; a la carta, a los guantes y a la antorcha o la vela que emponzoñaba con el humo, con la cual envenenaron al Papa Clemente VII. La Brinvilliers y la Du Voisin todo lo hacían a fuerza de arsénico, y lo mismo madama Lafarge, cuyo crimen dio motivo a una famosa discusión científica entre dos médicos célebres en su tiempo, Orfila y Raspail. Luego, a medida que se generalizó el aparato de Marsh, el uso del arsénico ya comenzó a decaer. Entonces los envenenadores emplearon los alcaloides; la digitalina, el doctor Lapommerais, y otros, los cianuros y el ácido cianhídrico.

—Aquí, en España, no ha habido envenenadores de altura —concluyó diciendo Luis.

—Supongo que no lo sentirás —saltó un amigo en broma.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker