Los amores tardios
Los amores tardios TRISTANISMO
Muchas veces Joe se ha preguntado: «¿Habré tenido yo la suerte de cazar ese pájaro maravilloso de la felicidad, que todo el mundo asegura saber dónde anida, y que nadie, en último término, encuentra? ¿Será verdad que ha llegado la Fortuna como una pintada ave del ParaÃso, o no será esta dicha extraordinaria más que un pájaro corriente, aletargado, que al último se me escapará, dejándome en las manos unas cuantas plumas de la cola?».
«El pájaro es la felicidad», Croquis sentimentales
La alegrÃa, la confianza de Pepita en la vida, se la fue comunicando a Larrañaga, que llegó a sentirse optimista, jovial, capaz de cualquier cosa.
En la intimidad en que vivÃan, Larrañaga se reveló como hombre más celoso de lo que en él podÃa sospecharse.
—¿Eres celoso? —le preguntaba ella.
—Seré, sÃ, sin duda; pero hasta ahora no lo habÃa sido.
—A mà me gusta que lo seas —decÃa ella—. Eso demuestra que me quieres.
—A mà no me gusta serlo —replicaba él.
—Yo no comprendo que un hombre pueda querer a una mujer, o una mujer a un hombre, sin tener un poco de celos.