Los amores tardios
Los amores tardios —Y es verdad; ¿dónde está la razón única? En la historia se va cambiando paulatinamente; hay épocas en que se cree que los de la derecha son los que tienen la razón, y épocas en la que se cree lo contrario; pero, probablemente, en una época y en otra, ni se acierta del todo, ni se equivoca del todo. En esta última época nos hemos engañado, en nuestro entusiasmo, por la gente del norte. Creíamos que tenían las condiciones que faltan a los meridionales. Naturalmente, no había tal. En tiempos antiguos se suponía que toda la inteligencia estaba en el sur, el mismo Voltaire, que en su tiempo decía que la luz venía del norte, creía más en la inteligencia de los meridionales que en la de las gentes del septentrión. Luego hemos pensado lo contrario, probablemente, con las mismas razones. Lo único bueno que tienen estos cambios es que así nos vamos enterando mejor de los pueblos. Es decir, que si no encontramos la verdad, por lo menos vemos que es conveniente cambiar.
—¿Y ahora?