Los amores tardios
Los amores tardios —Es verdad. Y hubo cosas admirables hechas por los españoles en aquella guerra contra los flamencos. Uno de los mejores, tipos fue nuestro paisano, el coronel don Cristóbal de Mondragón y Otálora. Mondragón era de familia vasca, aunque nacido en Miranda de Ebro. Mondragón era un viejo militar, activo y valiente. Era el militar profesional, fuerte, duro, bravo. Murió en el castillo de Amberes, a los ochenta y nueve años. Él fue el que atravesó por primera vez, con sus soldados, los países inundados por los flamencos, con el agua helada hasta el cuello, durante varias horas, y después se apoderó de Goes y de la isla en que esta ciudad se encuentra. Esta hazaña la volvieron a repetir las tropas españolas al mando de Mondragón y de Ossorio de Ulloa, cuando tomaron las islas de Schouven y de Duiveland Entonces fueron ya desnudos, con una pica al hombro, en cuya punta colgaba una bolsa con pólvora y otra con pan y queso, y en la mano izquierda llevaban las armas y las herramientas. Los españoles cruzaron el pantano con el agua hasta el cuello, en medio de una terrible tempestad. Los flamencos les llamaron desde entonces los monstruos marinos.
—Pero si al lado de estas hazañas hacían crueldades, se comprende que los odiaran.