Los amores tardios

Los amores tardios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero tú creo que no tienes nada de cura.

—Un poco nada más, como buen vascongado.

—¿Y ese retrato de quién es? —preguntó Pepita, señalando el que estaba sobre la chimenea.

—Es de una muchachita alemana que vivió aquí, de quien te he hablado.

—¿De Nelly?

—Sí.

—¿Y quién lo ha hecho?

—Yo.

—¿De verdad?

—Sí; de verdad; ¿por qué te iba a mentir?

—Pues me parece muy bien; tan bien como cualquier retrato de un pintor de fama.

—Celebro mucho que te guste.

—Sí, chico; ¡si ese retrato está muy bien!; cuanto más lo miro, más me gusta.

—¿De veras?

—Sí; me da la impresión de que tú hubieras sido un buen pintor. Es cosa rara; creo que entiendo algo de pintura sin habérmelo propuesto. Siempre que he ido a los museos he ido sin ganas, y, sin embargo, al cabo de algún tiempo, he visto cosas en los cuadros que antes no veía.

—Es el sentido natural del arte, que indudablemente tienes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker