Los caminos del mundo
Los caminos del mundo RAPTO
AL dÃa siguiente, cuando me desperté, tuve la impresión de que habÃa soñado que conspiraba en un baile; pero pronto mis recuerdos se fueron aclarando y tomaron una absoluta precisión.
Salté de la cama. Me vestÃ. Eran las diez. Al recoger mis zapatos, encontré en uno de ellos una carta, que, sin duda, acababa de dejar el mozo del hotel. Era de Conchita, mi novia. Me decÃa estas palabras:
«Ven a sacarme de aquÃ. Mi tÃo me quiere encerrar en un convento. Hoy irá a cobrar a casa de su banquero, y estaré sola. Me vigila una vieja bruja, madama Mathieu, que ha traÃdo mi tÃo expresamente para eso. Cuando esta tarde quede sola y se vaya mi tÃo, pondré un papel blanco en el cristal de la ventana de mi cuarto. Inventa un pretexto para que salga la vieja. Mándale un recado diciendo que la esperan para darle un dinero de Angulema. Es de ese pueblo y es muy avara, e irá.
Tu Conchita.»
