Los caminos del mundo
Los caminos del mundo LA SOCIEDAD DE LA SANTA FE
—VAMOS a fundar —le dijo Corpas a Aviraneta— una Sociedad de hombres honrados para defender la religión, que se ve atacada por todas partes. Usted y Freire acudirán a la reunión y se les pondrá una mesa con recado de escribir. Escribirán lo que oigan, pasarán por alto las reflexiones polÃticas y religiosas y recogerán todo cuanto se diga con relación al funcionamiento y al régimen de la Sociedad.
—Muy bien —dijo Aviraneta.
—Cuando termine la reunión, yo quisiera que tuvieran hechas dos actas, para que pudiesen firmarlas todos.
—Bueno. Yo creo que podré hacer ese resumen. No sé si Freire…
—La verdad es que Freire es muy torpe. ¿Usted no tendrá algún amigo?
—SÃ, tengo un amigo en expectación de destino…
—¿Inteligente?
—SÃ, muy inteligente.
—Pues tráigalo usted. Espérenme ustedes los dos, mañana, a la noche, delante de mi casa, a las nueve.
Me habló Aviraneta de lo que tenÃamos que hacer. No comprendÃa yo para qué nos metÃamos asà en la boca del lobo; pero esta era una de las grandes voluptuosidades de Eugenio.
