Los caminos del mundo
Los caminos del mundo —¿Tú conoces los alrededores de Madrid? —preguntó de pronto a Arquez.
—No. Pero puedo preguntar,…
—No…, no…, no. Eso no nos conviene. Yo quisiera que fueras a buscar a un conocido mÃo, a Santiaguito el Chaval, que vive en la calle del Tribulete, número once, y lo traigas aquÃ. No preguntes a nadie por la calle: compra un planito de Madrid, que se vende en la librerÃa de la calle de Carretas; mira dónde está la del Tribulete, busca a Santiaguito el Chaval, que es zapatero, ven con él, y de paso echa esta carta al Correo.
Se marchó Arquez, y nosotros dos seguimos en observación de la casa de Aviraneta y de la Plaza Mayor.
La ausencia de Arquez nos pareció larguÃsima.