Los caminos del mundo
Los caminos del mundo LOS SACRIFICADOS
NO supimos hasta mucho tiempo después lo que había ocurrido en Madrid. A la casa del verdugo no llegaba noticia alguna.
El padre Madruga había muerto; pero, sin duda, era personaje de vida misteriosa y no se quiso hacer luz sobre su pasado.
Respecto a nuestra conspiración, quedó en la oscuridad. Solamente los triángulos 12 y 13, al ver que no podían denunciar el complot entero porque nos habíamos dado cuenta de su traición, delataron al comisario don Vicente Ramón Richart.
Richart, al saber que iban a prenderle por sospechoso, quemó todos los papeles comprometedores que guardaba y fue a casa de dos sargentos de Infantería de Marina, que formaban el triángulo con él.
Les dijo que estaban descubiertos, que se salvaran, que hicieran desaparecer todo papel comprometedor, y aquellos miserables, que eran precisamente los traidores, le pusieron una pistola al pecho y lo prendieron.
El Gobierno recompensó a los sargentos y pagó las delaciones a buen precio. Se encarceló al cirujano don Baltasar Gutiérrez, al empleado don Juan Antonio Yandiola y al general O’Donojú.
Richart, Gutiérrez y Yandiola sufrieron el tormento en el potro; pero, como hombres de alma fuerte, no confesaron nada.
