Los caminos del mundo
Los caminos del mundo VOLKONSKY
AVIRANETA y Volkonsky, trabajando mucho, consolidaron su sociedad minera, que fundaron con muy buen capital, e hicieron que nuestra casa se encargase de los giros.
Entonces conocí yo a Ladislao Volkonsky. Volkonsky era un muchacho muy simpático. Su historia era curiosa.
Poco más o menos, al mismo tiempo que llegaba en el barco a Méjico el general don Juan Ruiz de Apodaca, venía Mina el Mozo al mando de una expedición que organizó la masonería para favorecer la independencia de Nueva España.
Nunca pudo encontrar Mina el Mozo peor ocasión. Apodaca fue un hombre que entró en la capital de Méjico mientras por las calles andaban a tiros, y al cabo de algunos meses imponía la paz y el orden en todo el vasto imperio mejicano.
Mina el joven, que era un aturdido, aceptó el mando de esta expedición sin pensar que no se debe pelear contra la patria. Su tío, el general don Francisco Espoz, nunca sancionó tal correría.
Javier Mina, a quien se llamaba Mina el Mozo y Mina el Estudiante, salió de Liverpool y desembarcó en Norfolk, en Virginia.
