Los caprichos de la suerte

Los caprichos de la suerte

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Algunos puestos de la feria de Clignancourt ofrecían un perfil cómico: parecían mirar al exterior por una claraboya oval que recordaba el ojo de algún monstruo. Un artista amigo de lo antiguo podía pensar cómo hubiera representado todas aquellas casuchas un pintor de la fantasía del Bosco o de Brueghel.

El terreno donde se instalaba la feria debió de hallarse, en otro tiempo, hundido y tener un carácter pantanoso. En los días de mucha lluvia se quedaba completamente intransitable.

De los tres extranjeros que buscaban distracción paseando por aquel capharnaün de las afueras, el uno era el dibujante Abel, el otro, el escritor Juan Elorrio, y el tercero, el escultor conocido de ambos, Barral.

El escultor decía que no era fácil encontrar algo de mérito en estos mercados, porque cuando los parisienses iban a desprenderse de un objeto curioso ya habían pasado antes por todas las tiendas de antigüedades para enterarse de su valor.

Cada uno de ellos tenía algún pequeño interés en visitar el mercado de cosas viejas. El dibujante pretendía encontrar un libro de estampas de cafés que buscaba hacía tiempo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker