Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte —Sí sé cómo se llama ese aparato. Lo he visto hace poco en un museo —dijo Elorrio—. Se llama vieille en francés, y en castellano, viella o zanfonía. También he oído que en algunos países del este de Europa se llama skoptza. En francés y en español la palabra se ha perdido, porque el objeto ya no se encuentra.
—Es cierto, ya no se ve en ningún lado —indicó Pagani.
—¿Usted no habrá visto una zarzuela española, Los Magiares, que tiene una música muy bonita? —preguntó Elorrio.
—No.
—Pues allí un viejo mendigo húngaro, mientras toca este instrumento y da vueltas al manubrio, canta:
Quien al son de mi viola
quiera cantar, quiera bailar,
aldeanos y aldeanas
vengan aquí, vengan acá.
—¿Y esto será un instrumento muy antiguo?