Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Pagani dijo de la polaca que creía que estaba en la purée, en la miseria. Se afirmaba que, a veces, se levantaba muy temprano y se lanzaba a los pasillos a robar la leche que iba dejando el lechero en las marmitas de las puertas de los cuartos y sustituyendo la leche por agua. Para evitar esas rapiñas, Pagani había decidido dedicarse a la leche condensada.
Otros vecinos de las buhardillas eran unos polacos ricos que habían pensado marcharse al Brasil. Pagani los suponía judíos y seguramente no se engañaba. En número de cuatro o cinco se amontonaban en dos cuartuchos infectos, se lavaban la ropa en el lavabo y comían en un restaurante muy mísero, que abría sus puertas en la calle del Sol.