Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Los revolucionarios iban triunfando y el cuartel no se podía defender. Entonces un coronel del ejército republicano propuso una tregua a los del cuartel. Habló con ellos y quedaron de acuerdo en que se rindieran y les respetaran la vida. Se decidió que salieran los defensores y aparecieron varios oficiales heridos y unos pocos soldados. Los anarquistas se echaron sobre ellos, pero el coronel gritó que se respetara el acuerdo. Forcejearon unos y otros y los anarquistas, agarrando a los guardias civiles y a soldados, hicieron un hueco y por él entraron y empezaron a matar a los rendidos, y dejaron en las calles cuarenta o cincuenta muertos. El señor, al volver a su casa, se encontró con un fraile capuchino con la cabeza casi abierta, lleno de sangre y sonriendo. Este señor no pudo proteger al fraile que cayó prisionero y lo llevaron a un campo de concentración.
El fraile era americano. Cuando se curó, lo procesaron, lo condenaron a muerte y luego le conmutaron la pena por treinta años de presidio, y después lo enviaron a América. ¿De dónde saldría esta crueldad tan fea, tan baja, de la guerra española? ¿Es algo atávico de la raza? Es lo más probable.