Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Era de un pueblo de la provincia de Toledo, que estaba relativamente cerca de Alcázar de San Juan, donde contó había un señor un tanto cacique, que ejercía su influencia en la ciudad y en el gobierno de la monarquía en tiempo de esta. Aparecía como afiliado al partido liberal. Al llegar la República, este señor se transformó en republicano conservador, siguió con el cacicato del pueblo, dentro del partido de la C.E.D.A., y hasta la revolución siguió teniendo influencia. Al llegar la revolución del 36, se constituyó en el pueblo un comité de comunistas y socialistas de la U.G.T. Inmediatamente procedieron a la detención de cuatro o cinco personas de las más caracterizadas, entre ellas el cura y el cacique. Al detener al cacique, uno de los del comité dijo:
—Con este hay que tener mucho cuidado, porque es hombre de mucha fuerza y un tío muy marrajo y de recursos.
El mismo cacique dijo que era cierto y que le ataran bien. Le sujetaron los brazos con flexible de la luz eléctrica, pensando que la cuerda la podría romper, lo llevaron a un camión y echaron a andar. El cacique se dejó atar y luego en el camino hizo un esfuerzo, se soltó las ligaduras, pero aparentó que iba maniatado como antes.