Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte —Grandes figuras y pintores mediocres —dijo Evans haciendo un resumen de lo que veÃan.
—Cierto —contestó Pagani.
—En cambio en España —continuó el inglés—, por el mismo tiempo, tipos mediocres y un gran pintor, como Goya.
—Es verdad.
—Estos viven por sus obras y aquellos, por su representación en los cuadros.
Después de un silencio, Pagani preguntó a su amigo:
—¿Qué le parece a usted la Revolución Francesa?
—Que fue un ensayo muy intenso de la latinización de Francia —contestó el inglés.
—¿Para usted malo?
—En sus resultados, sÃ.
—¿Y el Imperio de Napoleón?
—Algo peor.
Evans habÃa tenido siempre cierta antipatÃa por el Emperador, fácil de comprender en un inglés.
—¿Pero no cree usted que era un hombre de talento? —le preguntó Pagani, no del todo conforme con la opinión de su amigo.