Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte —No sé, supongo que olvidaré eso, como olvido todo.
—Entonces, no hablemos más.
—Es lo que yo deseo.
Unos dÃas después Julia le vio a Gloria triste y pensativa.
—¿Qué te pasa? —le preguntó.
Gloria le habló de la carta de Elorrio que habÃa roto y le dijo que creÃa que, en el fondo, le querÃa.
—Entonces, eres una estúpida —dijo Julia.
—SÃ, es verdad.
—No sé qué podrás pretender más. Él quiere llevarte a América, ver si allà os podÃais casar y vivir juntos…
—SÃ, tienes razón, he estado muy estúpida.
—Pues yo no sé si eso para ti tendrá remedio.
—Seguiré la suerte contigo.
Elorrio, desilusionado y triste, intentó convertir su tristeza en burla y leyó a Escalante unos trozos de una canción a la que llamaba balada de viejo estilo y de la que recordaba Escalante algunos trozos. La canción decÃa asÃ:
Buena suerte en el amor
Elorrio ya no tendrá;
queriendo ser seductor
Elorrio fracasará.
Que vaya al norte o al sur