Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte es lo mismo para él;
honrado, caco o tahúr
no tiene suerte ni ley.
Después de estas cuartetas, venía el envío, que decía:
Aquí Goyena y Elorrio
se despide de su amor,
viendo al fin que a su bodorrio,
no encuentra ya solución.
Gloria y Julia se marcharon poco después a Suiza a un gran hotel. Julia sabía alemán. Las dos entraron de empleadas en un gran hotel de la Engadina y se distinguieron por su trabajo y por su seriedad.
Al cabo de algún tiempo se supo el paradero de Elorrio en Buenos Aires y de su amigo Abel. Elorrio hacía artículos y traducciones para vivir con modestia. Escalante en los Estados Unidos dirigía películas y ganaba mucho dinero.