Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Gloria estaba vacilando. TenÃa la invitación de un matrimonio joven, dueño de una hermosa casa en el campo de Valencia, en donde al parecer no se notaba la guerra, pero esto a ella no le producÃa entusiasmo y estaba ya decidida a embarcarse para marcharse a Marsella y luego a ParÃs.
Elorrio preferÃa esta solución de su amiga, porque le dejaba ocasión de seguir con ella.
—¿Tú tienes tus papeles arreglados? —le preguntó Gloria a Elorrio.
—TodavÃa no.
—Pues yo te los arreglo.
—Si allà en ParÃs encontrara algo, me quedarÃa —dijo él—. Si no, tendré que ir a América.
Gloria parecÃa una mujer un poco caprichosa, pero muy simpática. Elorrio le dijo que fuera con él y se casarÃan.
—¿Cómo, siendo yo casada? —preguntó Gloria.
—Ya encontraremos un sistema para arreglarlo.
—Bueno, ya hablaremos —dijo ella—. A mà no me gusta hacer proyectos a largo plazo, porque la mayorÃa se quedan en nada.
Quizá con el designio de acercarse a Gloria un médico se hizo amigo de Elorrio.