Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte El médico, que era comunista al menos por entonces, contó algunos dramáticos episodios que habían tenido como escenario la ciudad de Valencia, en los primeros tiempos de la guerra. Fuera de la inquietud moral, lo más penoso allí resultaban los bombardeos y la escasez de comida. No había en las casas otro pan que el de munición, malo y áspero. Según dijo la mujer del médico, lo único de que debía de ser abundante allí era la buena tinta, porque todo era dar noticias de buena tinta, que luego, en su mayor parte, no se confirmaban, lo que hacía pensar que eran de mala tinta.