Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte También se había enterado aquel médico de que, al ir a dimitir uno de los ministros de la CNT e ir el sustituto a tomar posesión, se encontró este con que en el despacho no había sillas, ni mesas, ni papeles, ni tinta. Se levantó acta notarial de aquel acto de prestidigitación o de fraternidad ácrata.
Un episodio también inolvidable fue el del día en que un avión rojo bombardeó a un barco alemán, lo que fue causa de que el barco cañonease un pueblo de la costa, y se esperaba que el bombardeo se extendiese a Valencia. La radio estuvo diciendo que a las diez de la noche fuese todo el mundo a los refugios y a las plantas bajas de las casas. Los vecinos que tenían radio y la escuchaban se asomaban a las escaleras y avisaban a los demás la noticia o telefoneaban a sus parientes. Hubo una tremenda ansiedad en la población a partir de las diez de la noche, que no se calmó hasta que en la madrugada, al ver que lo anunciado no se había producido.