Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Las gestiones para encontrar algún trabajo fallaban. Como decía un viejo conocido suyo, todas eran diligencias vanas. Una de las gestiones que le resultó medianamente fue el proponer a un periódico argentino, que tenía oficina en París, el enviarle de cuando en cuando un artículo para ver si le parecía publicable. Entregó el primero. El director, días después, le dijo que lo encontraba bien. Elorrio quería cobrarlo, porque estaba sin un cuarto. El director le envió a la administración, donde le pagaron trescientos francos.
Entonces Elorrio alquiló un cuartucho por poco dinero en la avenida Italia.