Los pilotos de altura
Los pilotos de altura Fuimos Chimista y yo. Chimista me dijo que el doctor Mackra era un canalla, y que el mejor día iba a tener un encuentro con él. Chimista añadió que si el barco donde habíamos vuelto hubiera sido bueno, se hubiese quedado con él, colgando finamente de una verga al doctor Mackra y al Vizconde; pero el barco era malo y, además, no quería perjudicarme. No pude comprender si era una baladronada o si hablaba en serio.
Al llegar a La Habana nos despedimos. Él se marchó a Charleston y yo comencé en la capital de Cuba mis intentos de comerciante.