Jane Eyre
Jane Eyre Poco después de las cinco tomamos una nueva comida consistente en una taza pequeña de café y media rebanada de pan moreno. Devoré mi ración con ansia, pero no fue ni mucho menos suficiente para saciar mi apetito. Hubo media hora de descanso, a la que siguió una de estudio. Luego llegó el vaso de agua, el trozo de pastel de avena, las oraciones y a la cama. Así transcurrió mi primer día en Lowood.