Jane Eyre
Jane Eyre »¿Dónde demonios se ha metido? —continuó—. ¡Lizzy! ¡Georgy! Jane no está aquÃ; decidle a mamá que ese mal bicho ha salido al jardÃn con esta lluvia.
«Suerte que he corrido la cortina», pensé, mientras deseaba con todas mis fuerzas que no descubriera mi escondite. Y me habrÃa salido con la mÃa, ya que John no destacaba precisamente por su buen ojo ni por una excesiva inteligencia, de no haber sido porque Eliza asomó la cabeza por la puerta y dijo:
—Seguro que está escondida en la ventana, Jack.
Salà de mi refugio al instante, aterrada ante la idea de que Jack me sacara de allà a la fuerza.
—¿Qué quieres? —balbuceé.
—Debes decir: «¿Qué desea, señor Reed?» —respondió—. Lo que quiero es que vengas aquà —continuó, mientras se dejaba caer en un sillón y me indicaba con un gesto significativo que me acercara hasta él.