Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No obstante, tanto yo como el resto de las chicas sanas disfrutamos plenamente de la belleza del paisaje y de la estación. Nos permitían vagar por el bosque como gitanas, de la mañana a la noche; hacíamos lo que nos venía en gana e íbamos donde nos apetecía. El señor Brocklehurst y su familia no se acercaban a Lowood para nada, ni siquiera para ocuparse de las cuentas de la casa. La severa ama de llaves se había marchado por miedo al contagio, y su sucesora, que había trabajado como comadrona en el dispensario de Lowton, desconocedora de los métodos de ahorro de la anterior se comportaba con relativa prodigalidad. Además, el número de bocas a alimentar había disminuido y las enfermas comían poco, de manera que nuestras raciones de desayuno eran mucho más generosas, y, cuando no había tiempo para preparar la comida, hecho que ocurría con cierta frecuencia, nos daba un enorme pedazo de pastel frío o una gruesa rebanada de pan con queso, para que fuéramos a comer al bosque, a los lugares que ya habíamos elegido previamente como el perfecto escenario para tan suculento festín.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker