Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señorita Abbot se volvió para despojar a sus gordas pantorrillas de la prenda en cuestión. Segura de que cumplirían su amenaza, y de que eso supondría un agravio añadido al castigo, opté por calmarme un poco.

—¡No hace falta que se las quite! ¡No me moveré más! —grité.

Y para confirmar mis palabras me aferré al taburete con ambas manos.

—Espero por su propio bien que lo haga —dijo Bessie.

Después de asegurarse de que no mentía, aflojó un poco la fuerza de sus manos. Ella y la señorita Abbot me miraron fijamente, con los brazos cruzados, como si dudaran de mi salud mental.

—Nunca había hecho nada semejante —dijo Bessie al fin, volviéndose hacia la dama de compañía.

—Pero ese instinto siempre anidó en ella —contestó esta al momento—. A menudo he comentado con la señora la opinión que me merece esta niña y ella siempre se ha mostrado de acuerdo. Es una criatura malvada. Nunca vi que una cría de su edad fuera tan retorcida.

Bessie no contestó, pero luego, dirigiéndose a mí, afirmó:

—Señorita, debería recordar que usted está en deuda con la señora Reed: ella la mantiene. Si la echara de aquí, usted acabaría en el asilo para niñas pobres.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker