Jane Eyre
Jane Eyre —Bueno, no se ha convertido en lo que su mamá esperaba de él. Fue a la universidad, pero le expulsaron… Creo que lo dicen asÃ. Entonces sus tÃos quisieron hacer de él un abogado y que estudiara derecho, pero es un joven tan disipado que nunca sacarán de él nada bueno.
—¿Qué aspecto tiene?
—Es muy alto y algunas personas le consideran atractivo, pero tiene esos labios tan gruesos…
—¿Y la señora Reed?
—La señora se conserva fuerte y sin muchas arrugas, pero creo que no está demasiado tranquila: la conducta del señor John la preocupa. Él gasta el dinero a espuertas.
—¿Fue ella quien te envió, Bessie?
—No. Pero tenÃa muchas ganas de verla y, al enterarme de que habÃa llegado una carta suya diciendo que se mudarÃa al otro lado del paÃs, me decidà a visitarla antes de que fuera demasiado tarde.
—Me temo que te he decepcionado —dije, riendo. Percibà que la mirada de Bessie expresaba afecto, pero no admiración.
—No, señorita Jane. No exactamente: usted se ha convertido en toda una dama, y eso es todo lo que esperé de usted. De niña ya no era ninguna belleza.