Jane Eyre
Jane Eyre No tardé en encontrarlo y se lo di.
—Gracias. Ahora dese prisa en llegar a Hay y regrese tan rápido como pueda.
Espoleó al caballo y este se encabritó, pero enseguida partió al galope. El can los siguió y pronto los tres se perdieron en la oscuridad.
Como el brezo, arrancado del bosque
por una ráfaga de viento salvaje.