Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No soporto demasiado bien la charla de los niños —prosiguió—. Siendo como soy un viejo solterón, sus palabras carecen para mí del menor interés. Me resultaría intolerable tener que pasar una velada a solas con un chiquillo. No aparte la silla, señorita Eyre; siéntese exactamente donde yo la he puesto… si le apetece, claro está. ¡Malditos modales! Siempre los olvido. Tampoco me siento excesivamente atraído por las viejas bobaliconas. Por cierto, no debemos olvidar a la nuestra. Al fin y al cabo, es una Fairfax, o al menos se casó con uno. La sangre es más espesa que el agua, ya sabe.

Hizo sonar la campanilla e invitó a la señora Fairfax a que se uniera a nosotros. Esta no tardó en bajar, provista de su cesta de costura.

—Buenas tardes, señora. He mandado a buscarla por un propósito caritativo: he prohibido a Adèle que me hable de sus regalos y ella está a punto de estallar de deseos de compartir las noticias con alguien. Si tiene usted la bondad de servirle de audiencia y de interlocutora, será una de las acciones más misericordiosas que haya realizado en su vida.

Tan pronto como Adèle vio a la señora Fairfax, la llamó a su lado y le llenó el regazo con los contenidos de su boîte —objetos de porcelana, marfil y cera—, mientras prorrumpía en exclamaciones y explicaciones en su entrecortado inglés habitual.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker