Jane Eyre
Jane Eyre —Ya me habÃa fijado en ella: soy muy buena analizando fisonomÃas y en la suya pude distinguir todos los defectos de las de su clase.
—¿Y cuáles son, señora? —inquirió el señor Rochester en voz alta.
—Se lo diré en privado —replicó ella, moviendo el turbante tres veces de forma harto significativa.
—Pero mi curiosidad no aguantará la espera: es ahora cuando reclama alimento.
—Pregúntele a Blanche: ella está más cerca de usted que yo.