Jane Eyre
Jane Eyre Negué con la cabeza. A pesar de mis temores, no insistió y permitió que recuperara en silencio mi asiento habitual.
Él y sus ayudantes se retiraron detrás de la cortina; el otro grupo, comandado por el coronel Dent, ocupó las sillas dispuestas en forma de media luna. Uno de los caballeros, el señor Eshton, vio que yo estaba allà y dio la impresión de proponer que me invitaran a participar, pero lady Ingram se opuso de inmediato:
—Ni hablar —oà que decÃa—. Parece demasiado tonta para un juego como este.