Jane Eyre
Jane Eyre Poco después sonó una campana y la cortina se alzó. Bajo el arco, la maciza figura de sir George Lynn, a quien el señor Rochester también había elegido para su equipo, apareció envuelta en una sábana blanca; frente a él había una mesa, con un libro abierto encima, y a su lado, Amy Eshton, disfrazada con la capa del señor Rochester, sostenía otro libro en las manos. Alguien a quien no podíamos ver hizo sonar la campana alegremente; entonces, Adèle (que se había empeñado en jugar en el equipo de su tutor) avanzó, esparciendo a su paso las flores de una cesta que llevaba colgada del brazo. Luego apareció la magnífica silueta de la señorita Ingram, vestida de blanco, con un velo largo en la cabeza y una diadema de rosas alrededor de la frente; a su lado caminaba el señor Rochester, y juntos se acercaron hasta la mesa. Se arrodillaron, mientras la señora Dent y Louisa Eshton ocupaban sus posiciones detrás de ambos. A esto le siguió una ceremonia muda, en la que no era difícil reconocer la pantomima de una boda. Cuando acabó, el coronel Dent y su grupo susurraron durante unos minutos y luego el jefe del equipo gritó:
—¡Novia!