Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se acercó al cuenco y fingió llenar la jarra con agua, para después devolverla a su posición anterior. El personaje que había a su lado pareció pedirle algo. «Y ella se detuvo, bajó la jarra y le dio de beber.» Entonces, el hombre rebuscó en los pliegues de su ropaje y sacó de ellos un pequeño cofre, cuyo interior estaba lleno de magníficas pulseras y pendientes; ella simuló sorpresa y admiración; él, cayendo de rodillas, puso el tesoro a sus pies. La mujer hacía gestos expresivos de incredulidad y agradecimiento. El extraño le cubrió los brazos de pulseras y le colocó los pendientes en las orejas. Eran Eliezer y Rebeca; solo faltaban los camellos.

El grupo encargado de adivinar deliberó de nuevo, pero esta vez no parecieron llegar a un acuerdo acerca de la palabra o sílaba que la escena pretendía ilustrar. El coronel, asumiendo las funciones de portavoz, solicitó ver una tercera escena que ilustrara el significado. La cortina descendió de nuevo.

El tercer telón solo desveló parte del salón: el resto permanecía oculto por una pantalla, confeccionada con una tela oscura y basta. El lugar del cuenco de mármol había sido ocupado por una mesa de madera y una silla de cocina; solo una débil luz procedente de un candil revelaba la presencia de estos objetos, ya que todas las velas se habían apagado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker