Jane Eyre
Jane Eyre —¡Agradecido! No recuerdo la menor señal de gratitud en su rostro.
—¡Lo notó! Eso quiere decir que ha reflexionado sobre ello. ¿Y qué advirtió en él, si no fue gratitud?
No respondÃ.
—¿Quizá fue amor lo que vio? ¿Y ha deseado verle casado, acompañado por una novia radiante de felicidad?
—No exactamente. Su instinto de bruja no es infalible.
—Entonces, ¿qué diablos vio?
—No le importa; he venido aquà a preguntar, no a confesarme. ¿Se sabe si el señor Rochester piensa casarse?
—SÃ, con la hermosa señorita Ingram.
—¿En breve?