Jane Eyre
Jane Eyre —¿Y Mason?
—También se reÃa.
—Si todas esas personas se acercaran a mà y comenzaran a escupirme, ¿usted qué harÃa, Jane?
—Los echarÃa de la habitación, señor, con todas mis fuerzas.
Una media sonrisa se dibujó en sus labios.
—Pero si fuera yo quien me acercara, y ellos se limitaran a mirarme con frialdad y a murmurar maliciosamente para luego abandonarme uno a uno, ¿qué harÃa entonces? ¿Se irÃa con ellos?
—Me atreverÃa a asegurar que no, señor. HallarÃa mayor placer en quedarme con usted.
—¿Para consolarme?
—Pues sÃ, señor. Para consolarle en la medida de mis posibilidades.
—¿Y si la despreciaran por seguir a mi lado?
—Creo que difÃcilmente llegarÃa a enterarme de su desprecio y, si lo hiciera, no le darÃa la menor importancia.
—Entonces, ¿correrÃa el riesgo de soportar por mà la censura de los otros?
—Lo harÃa por cualquier amigo que mereciera mi adhesión; igual que usted, estoy segura.