Jane Eyre
Jane Eyre —Bessie me contó que las cosas no le iban muy bien.
—¿Muy bien? No podían irle peor: dilapidó salud y herencia entre hombres y mujeres de la peor calaña. Se endeudó y acabó en la cárcel; su madre le ayudó en dos ocasiones, pero tan pronto como estaba en la calle regresaba a sus compañías y hábitos habituales. No era un hombre listo: los canallas que le rodeaban le embaucaron más de lo que nadie podría creer. Se presentó en Gateshead hará unas tres semanas con la intención de que la señora le cediera todo su dinero, pero esta se negó. A la pobre ya no le quedaba mucho que dar: las excentricidades de su hijo casi la habían llevado a la ruina. Se marchó, pues, y lo siguiente que supimos de él es que había muerto. ¡Solo Dios sabe cómo murió! Dicen que fue un suicidio.
No dije nada: la marea traía nuevas terribles.