Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cerró los labios.

—Podrías haberte ahorrado el esfuerzo de pronunciar todo este discurso —contestó Georgiana—. Todos sabemos que eres la criatura más egoísta y despiadada del mundo. Y soy perfectamente consciente de lo mucho que me odias: ya tuve pruebas de ello en el pasado, cuando me la jugaste en el asunto con lord Edwin Vere. No podías soportar que llegara más lejos que tú, que fuera recibida en círculos donde ni siquiera te atreverías a asomarte, y por eso te convertiste en una espía, una chivata, y arruinaste mi futuro para siempre.

Dicho esto, Georgiana sacó el pañuelo y estuvo una hora sonándose la nariz; Eliza, por su parte, prosiguió con su costura, fría, impasible y diligente.

Cierto es que pocos valoran la sinceridad y la generosidad de sentimientos, pero la carencia absoluta de ambas virtudes generaba allí dos naturalezas opuestas: una, ácida hasta ser intragable, y la otra insípida hasta la extenuación. La emoción sin juicio es como una bebida aguada, pero el juicio sin los matices que le aporta la emoción se convierte en un trago amargo e indigesto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker