Jane Eyre
Jane Eyre La fecha indicaba que habÃa sido escrita tres años atrás.
—¿Por qué nunca tuve noticias de esto? —pregunté.
—Porque te odiaba con tal intensidad que fui incapaz de mover un solo dedo para beneficiarte. No podÃa olvidar cómo te habÃas portado conmigo, Jane, la furia con que te dirigiste hacia mà una vez, el tono con el que afirmaste que me aborrecÃas como a nadie en el mundo; aquella mirada y aquella voz impropias de una niña, gritando que el mero hecho de pensar en mà te ponÃa enferma y reivindicando que te habÃa tratado con la más miserable crueldad. No podÃa olvidar las sensaciones que me invadieron cuando soltaste todo el veneno que acumulabas en el corazón: me asusté, como si un animal al que hubiera golpeado se hubiera vuelto hacia mà con los ojos de un ser humano y me hablara con la voz de un hombre. ¡Trae un poco de agua! ¡Date prisa!
—Querida señora Reed —le dije mientras le ofrecÃa la bebida—, no piense más en eso, olvÃdelo. Perdone aquel lenguaje tan apasionado: no era más que una niña. Ya han pasado ocho o nueve años desde entonces.
No hizo ningún caso de lo que le decÃa, pero, tras beberse el agua y tomar aliento, siguió hablando: