Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hay un largo camino hasta Irlanda, querida Jane, y lamento enviar a mi joven amiga a un viaje tan agotador, pero si no se me ocurre nada mejor, ¿cómo puedo evitarlo? ¿Siente usted que nos une algún lazo, Jane?

En este momento no pude arriesgarme a responder: tenía el corazón a punto de desbordarse.

—Lo pregunto —continuó— porque a veces tengo una sensación extraña respecto a usted, especialmente cuando está cerca de mí como ahora: es como si hubiera una cuerda debajo de mis costillas que me uniera de forma ineludible con otra que su cuerpecillo tiene en ese mismo lugar. Y si quedamos separados por un tortuoso canal y miles de kilómetros de océano, temo que esa cuerda se rompa y presiento que, cuando eso suceda, el desgarrón me hará sangrar por dentro… Usted, usted me olvidará.

—Eso nunca, señor. Sabe que… —Era incapaz de seguir hablando.

—Jane, ¿oye el canto de un ruiseñor en el bosque? ¡Preste atención!

Ya no pude soportarlo más. Me abandoné a un llanto convulso, rendida por todas aquellas emociones que me sacudían de la cabeza a los pies. Cuando logré articular palabra, fue solo para expresar el impetuoso deseo de no haber nacido jamás, de no haber pisado nunca Thornfield.

—¿Tanto siente irse?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker