Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La hora que pasamos en Millcote fue bastante embarazosa para mí. El señor Rochester me obligó a ir a una tienda de telas, donde me ordenó que eligiera media docena de vestidos. La verdad es que no me apetecía nada y le pedí dejarlo para otro día, pero no había opción: debíamos hacerlo ya. A fuerza de súplicas expresadas mediante enérgicos murmullos conseguí reducir a dos la media docena. Dos trajes cuya tela él se empeñó en escoger en persona. Observé nerviosa cómo recorría los coloridos estantes con la mirada. Acabó fijándose en una delicada seda de un brillante color de amatista y en un espléndido satén rosado. Con una nueva serie de murmullos, le informé que eso sería igual que comprarme un traje de oro o un sombrero de plata: nunca me atrevería a llevarlos. Con muchas dificultades (porque él era tozudo como una piedra), le convencí para que cambiara esos materiales por un sobrio satén de color negro y una seda en tono gris perla.

—Por hoy me conformo —dijo él—, pero quiero verla resplandeciente como un ramo de flores.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker