Jane Eyre
Jane Eyre —Es ahora cuando sale el carácter de Jane —dijo por fin, con un tono de voz más calmado de lo que predecÃan sus ojos—. Hasta el momento el ovillo de seda se ha ido desenrollando con suavidad, pero siempre supe que encontrarÃamos un nudo. Y aquà está. ¡Ahora vendrán los insultos, la desesperación y los problemas! ¡Por Dios! ¡Lo darÃa todo por poseer parte de la fuerza de Sansón y desgarrar el nudo en dos como si fuera una hoja!
Reinició su frenético paseo, pero no tardó en detenerse, esta vez justo delante de mÃ.
—¿Atenderás a razones, Jane? —Se inclinó y acercó sus labios a mi oreja—. Porque si no, estoy dispuesto a usar la violencia.