Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No demasiado, a unos cinco kilómetros. La súbita muerte de su padre le ha obligado a desplazarse. Está en Marsh End, y supongo que se quedará allí al menos dos semanas.

—¿Está la señora de la casa?

—No, solo yo, el ama de llaves.

Lector, no pude soportar ponerme a mendigar por el alimento que mi cuerpo pedía a gritos. No tuve valor para pedírselo y me fui.

De nuevo cogí el pañuelo y mi mente recordó los panecillos de la tienda. ¡Habría dado lo que fuera por unas migas, por un mendrugo para aplacar el hambre! Instintivamente volví la mirada hacia el pueblo. Fui a la tienda, entré, y pese a que había otros clientes, me atreví a pedirle uno de los panecillos a cambio del pañuelo.

Me miró recelosa.

—No, no hago intercambios de ese tipo.

Al borde de la desesperación, probé con medio panecillo pero ella volvió a negarse. «¿Cómo sabía ella de dónde había sacado el pañuelo?»

—¡Quédese con los guantes!

—¡No! ¿Para qué los quiero?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker