Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lector, recordar esos instantes no es en absoluto agradable. Hay quien dice que volver la vista hacia los malos momentos del pasado causa un cierto placer, pero ni siquiera hoy puedo soportar el relato de esos días: la degradación moral, unida al sufrimiento físico, forman una combinación demasiado dolorosa para ser revivida con tranquilidad. Ni siquiera podía culpar a los que me rechazaban. Sentía que eso era lo que podía esperarse, algo difícil de evitar. Un vulgar mendigo a menudo despierta sospechas, pero un mendigo bien vestido siempre provoca inquietud. Lo que yo pedía era un empleo, pero ¿quién iba a ocuparse de conseguirme uno? Desde luego, no unas personas que me veían por primera vez y que no sabían nada de mi carácter. Y en cuanto a la mujer que no quería aceptar el pañuelo a cambio del pan, estaba en su derecho si la oferta le parecía peligrosa o el intercambio poco provechoso. Permíteme pues que resuma la historia. Recordarla me pone enferma.

Un poco antes de que anocheciera pasé frente a una casa. El granjero estaba sentado en la puerta, abierta de par en par, tomando una cena consistente en pan con queso. Me detuve y le dije:

—¿Podría darme un poco de pan? Tengo mucha hambre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker