Jane Eyre
Jane Eyre Probé lo que me ofrecÃan, primero sin fuerzas, pero luego de forma voraz.
—No le deis demasiado al principio. Le sentará mal —dijo el hermano—. Ya es suficiente por el momento.
Y retiró el plato de pan y la taza de leche.
—Un poco más, Saint John. FÃjate en cómo lo mira.
—No más de momento, hermana. Veamos si puede hablar ahora. Pregúntale cómo se llama.
Sentà que era capaz de hablar y respondÃ:
—Me llamo Jane Elliott.
Estaba tan ansiosa de no ser identificada que decidà adoptar un alias.
—¿Y dónde vive? ¿Dónde están sus amigos?
Me mantuve en silencio.
—¿Podemos avisar a alguien de que está aqu�
Negué con la cabeza.
—¿Qué puede contarme de usted?