Jane Eyre
Jane Eyre —SÃ, pasé ocho años en un internado.
—Y entonces, ¿por qué no puede mantenerse? —inquirió con los ojos abiertos como naranjas.
—Me he mantenido, y espero volver a hacerlo. ¿Qué va a hacer con esas grosellas? —pregunté al ver que sacaba una cesta llena de esa fruta.
—Pasteles.
—Démelas, se las limpiaré.
—No, no quiero que haga nada.
—Pero yo sà deseo tener alguna ocupación. Déjemelas.
Por fin cedió, y hasta me trajo una toalla limpia para que no me manchara el vestido.
—No tiene manos de criada —señaló—. ¿Ha sido modista?
—No, se equivoca. Y ahora ya da igual lo que haya sido en el pasado. No se moleste por mÃ, pero, por favor, dÃgame el nombre de esta casa.
—Algunos la llaman Marsh End y otros Moor House.
—¿Y el caballero que vive aquà responde al nombre de señor Saint John?
—Quiá, él no vive aquÃ: solo está pasando una temporada. Su casa está en la parroquia de Morton.
—¿Un pueblo situado a pocos kilómetros de aqu�
—Ajá.
—¿Y qué hace all�