Jane Eyre
Jane Eyre Una vez finalizada la tarea de limpiar las grosellas, pregunté dónde se hallaban las señoritas y su hermano en ese momento.
—Han ido hasta Morton a dar un paseo, pero estarán de vuelta para el té, dentro de media hora.
Regresaron a la hora que Hannah habÃa anunciado y entraron por la puerta de la cocina. Cuando me vio, el señor Saint John se limitó a saludarme con una inclinación y pasó de largo, pero las dos damas se detuvieron. En pocas palabras, Mary expresó su satisfacción al verme recuperada y capaz de levantarme de la cama, mientras que Diana me cogió de la mano e hizo ademán de regañarme con dulzura.
—DeberÃa haber aguardado a que le diéramos permiso para bajar —dijo—. Aún está muy pálida, ¡y tan delgada! ¡Pobrecilla, pobrecilla!